jueves, 3 de agosto de 2017

Qué es la luz azul y por qué debería importarte

La luz azul se ha convertido en un fenómeno mediático que genera controversia. Está claro que nuestros ojos están sometidos a un flujo constante de luz azul: ¿Es la luz azul peligrosa?, ¿está justificada la alarma?, ¿cuáles son los riesgos? En este arculo trataremos de arrojar un poco de luz (azul o no) y próximamente veremos qué podemos hacer para prevenir problemas visuales.




LUZ Y RADIACIÓN

Lo que llamamos luz es un conjunto de radiaciones situadas, de media, entre los 380nm y los 750 nm. Es una parte mínima del espectro electromagnético, pero suficiente para contener todas las longitudes de onda entre esos dos extremos que experimentamos como “colores”.

Esta estrecha franja de luz visible divide en dos el espectro electromagnético: en las longitudes
de onda más cortas, nos encontramos con radiaciones cada vez más energéticas y peligrosas:
rayos UltraVioleta (UV), rayos X, rayos Gamma, etc.

Por contra, nos encontramos con radiaciones cada vez más largas y consideradas inocuas (aunque sobre esto no hay un consenso total): los infrarrojos (IR), las ondas de Radio, etc.


LUZ “BLANCA” Y LUZ AZUL

La luz que vemos como “blanca” es el resultado de la suma de innumerables longitudes de onda, muchísimos rayos de luz de colores que, al sumarse, dan como resultado la percepción del color blanco.

Aproximadamente un 25% de la luz blanca que nos rodea es luz azul. Es un componente natural y necesario de la luz y su longitud de onda se encuentra entre los 380nm y los 475nm aproximadamente.

La luz azul tiene sus beneficios como vamos a ver seguidamente. Sin embargo, las radiaciones más energéticas son fuente de problemas y se ha demostrado que una parte de la luz azul puede resultar peligrosa si se abusa de ella – y hoy en día es muy común abusar de ella -.

En concreto, nos referimos a la luz azul más extrema, muy cerca ya de la luz U.V.



CURIOSAMENTE NUESTROS OJOS CUENTAN CON CIERTA PROTECCIÓN A LA LUZ

Por un lado, lo cierto es que apenas tenemos receptores para el color azul en el ojo: los conos sensibles a las longitudes de onda azules suponen sólo un 2-3% del total, en comparación con un 32% para el verde y un 65% de los conos que responden al rojo. Esta falta de receptores sicos de la luz azul se compensa por un sistema de amplificación de la señal azul de manera que nuestra percepción del color azul es, finalmente, comparable a la del verde y el rojo.

Por otro lado, si nos fijamos en la distribución espacial de los tres tipos de conos (verde, azul y rojo), veremos que sólo los conos verdes y rojos están presentes en la fóvea: no hay receptores del color azul en la parte más central del ojo, la que nos permite ver el detalle de las cosas.

La cantidad de luz azul que llega a la retina se minimiza también debido a que los pigmentos que confieren a la mácula su tonalidad amarillenta ayudan a filtrar las longitudes de onda más cortas. 

Además, conforme avanza la edad, el cristalino también adapta paulatinamente una coloración amarilla-parda que ayuda a filtrar la luz azul. 

La protección natural con la que cuentan nuestros ojos, sin embargo, puede no ser suficiente cuando los sometemos a un flujo continuo de luz azul.

LA LUZ AZUL QUE LLEGA A NUESTROS OJOS PROVIENE TANTO DEL SOL COMO DE LA LUZ ARTIFICIAL

Históricamente el sol ha sido la única fuente de luz azul durante millones de años. Nótese la distribución de la radiación solar en estas frecuencias formando un continuo, con un máximo en los colores azules y disminuyendo progresivamente hacia las longitudes de onda más largas.

Los LED que utilizamos hoy en día para pantallas e iluminación tienen su máxima emisión en las longitudes de onda de los azules. Para que puedan representar otros colores se les aplica un tratamiento fluorescente que permite que emitan también gran cantidad de otros colores.

A pesar de estos tratamientos, el pico de radiación azul alrededor de los 450 nm sigue siendo muy alto y puede ser fuente de problemas visuales.

LAS PANTALLAS ACTUALES EMITEN GRAN CANTIDAD DE LUZ AZUL

La tecnología LCD/LED supuso una gran revolución para lámparas y pantallas: más delgadas, más ligeras, más brillantes y más eficientes energéticamente, las ventajas de esta tecnología han producido un cambio drástico en la luz que nos rodea. Pero no todo son ventajas.

Adaptadas para su uso en pantallas de ordenador, televisores, paneles, lámparas, tabletas y smartphones, los LED son auténticos fuentes de luz azul: tanto, que incluso después de tratarlos con elementos fluorescentes, siguen mostrando un pico de emisión de luz azul muy
pronunciado. Este hecho se ve agravado por dos factores adicionales:

- La distancia del ojo a estas fuentes de luz suele ser reducida: piensa que la distancia media a la pantalla de un ordenador es de unos 70 cm, a una tableta unos 50 cm o a la pantalla de un móvil 33 cm. Todos estos elementos forman parte de nuestro trabajo y/o ocio, y nos pasamos muchísimas horas frente a ellas.

¿QUÉ PROBLEMAS NOS PUEDE CAUSAR LA “LUZ AZUL”?

La sobreexposición a la “luz azul” puede ser peligrosa y nos afecta de varias maneras:

Altera nuestro ciclo de sueño/vigilia: la excesiva exposición a la luz azul puede interferir con la producción de la hormona melatonina, produciendo un estado de vigilia más prolongado. Por su parte, una menor producción de esta hormona puede alterar el metabolismo de la glucosa
aumentando el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Nos provoca síntomas de cansancio y estrés visual.

A largo plazo puede provocar alteraciones en las células de la retina del ojo. Estos cambios se han asociado a enfermedades como la DMAE.

Se sospecha que la luz azul-violeta ayuda a la formación de cataratas.

Ciertamente desconocemos todavía los mecanismos concretos mediante los cuáles la luz azul actúa y quedan por aclarar muchas cuestiones a cerca de la seguridad a largo plazo de las tecnologías actuales de visionado. De ello se encargarán los diferentes estudios que actualmente están en marcha.

Actualmente, existe un consenso al hablar de los daños que sufre el ojo por la radiación de alta energía que llamamos “luz azul”.

Los daños que puede causar la luz azul son dosis-dependientes, por lo tanto, es razonable protegerse de la radiación extrema azul-violeta ya que estamos muy expuestos a ella.

¿CÓMO PALIAR SUS EFECTOS?

Actualmente existen en el mercado lentes oftálmicas y lentes de contacto para cortar la luz azul.

En Zas Visión hemos añadido, como producto de fabricación propia, una lente neutra con filtro de lente azul.

Si quieres saber más sobre la luz azul, qué es, y sus efectos, visita este enlace: