miércoles, 30 de agosto de 2017

El primer examen del curso debería ser el ocular...

Ahora que los niños están a punto de volver a las aulas, es el momento ideal para hacerles el primer examen ocular del año. Si sigues leyendo descubrirás por qué es importante hacerles estos exámenes desde que son pequeños y cómo se pueden detectar algunos problemas en la visión de tus hijos.


El que nuestra vista sea buena no sólo nos permite ver el mundo a todo color sino también conocerlo, descubrirlo y desarrollarnos en él con más facilidad. Por eso es tan importante que tanto los adultos como los niños cuiden la salud de sus ojos.

Algunos especialistas consideran que el 80 por ciento de lo que aprendemos es a través de ellos: son necesarios para enfocar la vista en un libro o en una pantalla, para ver bien la pizarra en clase y hasta para jugar en los recreos, participar en la clase de gimnasia y divertirse en familia los fines de semana.

Los niños deberían tener controles periódicos de la vista con esta pauta: cuando nacen, en la sala de recién nacidos del hospital; durante el primer año de vida, en las consultas al pediatra o médico de familia; a los tres años y medio y a los cinco. A partir de entonces, lo ideal es que sean evaluados anualmente al inicio del curso escolar; y desde luego, en cuanto presenten algún síntoma de mala visión.

Como te hemos comentado, ahora que vuelven al colegio es el momento ideal para hacerles su revisión ocular anual. Ten en cuenta que muchos niños ni siquiera notan que no ven bien, sencillamente porque nunca lo han hecho. Lo malo es que muchas veces se confunde el problema de la vista con una discapacidad en el aprendizaje, y que en la mayoría de los casos podría corregirse con un tratamiento adecuado para recuperar o mejorar la visión.

Por otro lado, muchos padres se quedan tranquilos porque a sus niños les han hecho exámenes de la vista en el colegio y todo ha salido bien. Pero a veces, estos no son completos y, si bien son útiles para detectar ciertos problemas visuales no son capaces de detectar otros.

Entre los problemas de la vista más frecuentes que pueden sufrir los niños se encuentran los siguientes:

·        El “ojo vago”, que se denomina técnicamente ambliopía y consiste en tener una vista deficiente en un ojo aparentemente normal. También se le llama estrabismo (conocido como ojo bizco).

·        Los errores de refracción (cuando la forma del ojo cambia la dirección de la luz y provoca visión borrosa), como la miopía (una dificultad para ver los objetos distantes o lejanos), la hipermetropía (consiste en ver mal los objetos cercanos) y el astigmatismo (provoca visión borrosa, entre otras molestias).

Como ocurre con otras enfermedades en el caso de la vista también es mejor detectar los posibles problemas lo antes posible. Incluso, esto es más importante en el caso de los niños, ya que sus ojos se desarrollan de manera rápida y continua hasta los siete años. Si se detecta algún problema en ese período, tiene muchas posibilidades de resolverse.

Además de en los controles periódicos, hay algunas señales que pueden indicarte que tu niño o niña tiene problemas en la visión. En el caso de los niños pequeños, estas pueden ser, por ejemplo:

  • ·        Frotarse los ojos constantemente
  • ·        Tener extrema sensibilidad a la luz (conocida como “fotofobia”)
  • ·        Tener problemas para enfocar la vista o para seguir los objetos con los ojos
  • ·        Mostrar un alineamiento o movimiento anormal de los ojos (a partir de los 6 meses)
  • ·        Tener enrojecimiento o lagrimeo continuo de los ojos
  • ·        Tener una pupila blanca en vez de negra


Los niños en edad escolar, además, pueden mostrar:

  • ·        Dificultad para ver objetos distantes y/o para leer la pizarra en clase
  • ·        Tendencia a cruzar los ojos (bizquear)
  • ·        Dificultad para leer
  • ·        Sentarse demasiado cerca del televisor


Mantente alerta a los signos que puedan mostrarte que tu hijo tiene algún problema en la vista y si detectas algo que te parece que podría no ser normal llévalo a la óptica. Recuerda que los problemas de la vista que no se detectan pueden afectar negativamente el desarrollo del aprendizaje y contribuir a que los niños se frustren, a que tengan malas notas y a que tengan problemas en su comportamiento.


Si ha comenzado un nuevo curso, o va este año por primera vez a la escuela, es más importante aún que te asegures de que no tenga problemas en su visión para que se concentre mejor en aprender y en progresar.

jueves, 3 de agosto de 2017

Qué es la luz azul y por qué debería importarte

La luz azul se ha convertido en un fenómeno mediático que genera controversia. Está claro que nuestros ojos están sometidos a un flujo constante de luz azul: ¿Es la luz azul peligrosa?, ¿está justificada la alarma?, ¿cuáles son los riesgos? En este arculo trataremos de arrojar un poco de luz (azul o no) y próximamente veremos qué podemos hacer para prevenir problemas visuales.




LUZ Y RADIACIÓN

Lo que llamamos luz es un conjunto de radiaciones situadas, de media, entre los 380nm y los 750 nm. Es una parte mínima del espectro electromagnético, pero suficiente para contener todas las longitudes de onda entre esos dos extremos que experimentamos como “colores”.

Esta estrecha franja de luz visible divide en dos el espectro electromagnético: en las longitudes
de onda más cortas, nos encontramos con radiaciones cada vez más energéticas y peligrosas:
rayos UltraVioleta (UV), rayos X, rayos Gamma, etc.

Por contra, nos encontramos con radiaciones cada vez más largas y consideradas inocuas (aunque sobre esto no hay un consenso total): los infrarrojos (IR), las ondas de Radio, etc.


LUZ “BLANCA” Y LUZ AZUL

La luz que vemos como “blanca” es el resultado de la suma de innumerables longitudes de onda, muchísimos rayos de luz de colores que, al sumarse, dan como resultado la percepción del color blanco.

Aproximadamente un 25% de la luz blanca que nos rodea es luz azul. Es un componente natural y necesario de la luz y su longitud de onda se encuentra entre los 380nm y los 475nm aproximadamente.

La luz azul tiene sus beneficios como vamos a ver seguidamente. Sin embargo, las radiaciones más energéticas son fuente de problemas y se ha demostrado que una parte de la luz azul puede resultar peligrosa si se abusa de ella – y hoy en día es muy común abusar de ella -.

En concreto, nos referimos a la luz azul más extrema, muy cerca ya de la luz U.V.



CURIOSAMENTE NUESTROS OJOS CUENTAN CON CIERTA PROTECCIÓN A LA LUZ

Por un lado, lo cierto es que apenas tenemos receptores para el color azul en el ojo: los conos sensibles a las longitudes de onda azules suponen sólo un 2-3% del total, en comparación con un 32% para el verde y un 65% de los conos que responden al rojo. Esta falta de receptores sicos de la luz azul se compensa por un sistema de amplificación de la señal azul de manera que nuestra percepción del color azul es, finalmente, comparable a la del verde y el rojo.

Por otro lado, si nos fijamos en la distribución espacial de los tres tipos de conos (verde, azul y rojo), veremos que sólo los conos verdes y rojos están presentes en la fóvea: no hay receptores del color azul en la parte más central del ojo, la que nos permite ver el detalle de las cosas.

La cantidad de luz azul que llega a la retina se minimiza también debido a que los pigmentos que confieren a la mácula su tonalidad amarillenta ayudan a filtrar las longitudes de onda más cortas. 

Además, conforme avanza la edad, el cristalino también adapta paulatinamente una coloración amarilla-parda que ayuda a filtrar la luz azul. 

La protección natural con la que cuentan nuestros ojos, sin embargo, puede no ser suficiente cuando los sometemos a un flujo continuo de luz azul.

LA LUZ AZUL QUE LLEGA A NUESTROS OJOS PROVIENE TANTO DEL SOL COMO DE LA LUZ ARTIFICIAL

Históricamente el sol ha sido la única fuente de luz azul durante millones de años. Nótese la distribución de la radiación solar en estas frecuencias formando un continuo, con un máximo en los colores azules y disminuyendo progresivamente hacia las longitudes de onda más largas.

Los LED que utilizamos hoy en día para pantallas e iluminación tienen su máxima emisión en las longitudes de onda de los azules. Para que puedan representar otros colores se les aplica un tratamiento fluorescente que permite que emitan también gran cantidad de otros colores.

A pesar de estos tratamientos, el pico de radiación azul alrededor de los 450 nm sigue siendo muy alto y puede ser fuente de problemas visuales.

LAS PANTALLAS ACTUALES EMITEN GRAN CANTIDAD DE LUZ AZUL

La tecnología LCD/LED supuso una gran revolución para lámparas y pantallas: más delgadas, más ligeras, más brillantes y más eficientes energéticamente, las ventajas de esta tecnología han producido un cambio drástico en la luz que nos rodea. Pero no todo son ventajas.

Adaptadas para su uso en pantallas de ordenador, televisores, paneles, lámparas, tabletas y smartphones, los LED son auténticos fuentes de luz azul: tanto, que incluso después de tratarlos con elementos fluorescentes, siguen mostrando un pico de emisión de luz azul muy
pronunciado. Este hecho se ve agravado por dos factores adicionales:

- La distancia del ojo a estas fuentes de luz suele ser reducida: piensa que la distancia media a la pantalla de un ordenador es de unos 70 cm, a una tableta unos 50 cm o a la pantalla de un móvil 33 cm. Todos estos elementos forman parte de nuestro trabajo y/o ocio, y nos pasamos muchísimas horas frente a ellas.

¿QUÉ PROBLEMAS NOS PUEDE CAUSAR LA “LUZ AZUL”?

La sobreexposición a la “luz azul” puede ser peligrosa y nos afecta de varias maneras:

Altera nuestro ciclo de sueño/vigilia: la excesiva exposición a la luz azul puede interferir con la producción de la hormona melatonina, produciendo un estado de vigilia más prolongado. Por su parte, una menor producción de esta hormona puede alterar el metabolismo de la glucosa
aumentando el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Nos provoca síntomas de cansancio y estrés visual.

A largo plazo puede provocar alteraciones en las células de la retina del ojo. Estos cambios se han asociado a enfermedades como la DMAE.

Se sospecha que la luz azul-violeta ayuda a la formación de cataratas.

Ciertamente desconocemos todavía los mecanismos concretos mediante los cuáles la luz azul actúa y quedan por aclarar muchas cuestiones a cerca de la seguridad a largo plazo de las tecnologías actuales de visionado. De ello se encargarán los diferentes estudios que actualmente están en marcha.

Actualmente, existe un consenso al hablar de los daños que sufre el ojo por la radiación de alta energía que llamamos “luz azul”.

Los daños que puede causar la luz azul son dosis-dependientes, por lo tanto, es razonable protegerse de la radiación extrema azul-violeta ya que estamos muy expuestos a ella.

¿CÓMO PALIAR SUS EFECTOS?

Actualmente existen en el mercado lentes oftálmicas y lentes de contacto para cortar la luz azul.

En Zas Visión hemos añadido, como producto de fabricación propia, una lente neutra con filtro de lente azul.

Si quieres saber más sobre la luz azul, qué es, y sus efectos, visita este enlace: