martes, 28 de junio de 2016

Retinopatías


¿Qué es?

La retinopatía son las enfermedades que afectan la retina, el grupo de células sensibles a la luz que recubren la parte posterior del ojo. La retina contiene células nerviosas que traducen lo que ve en impulsos eléctricos. Estos impulsos son transmitidos al cerebro, que los interpreta.

La retina contiene muchos vasos sanguíneos. Las anomalías en estos vasos causan varias formas de retinopatía. La retinopatía puede causar pérdida parcial de la visión o ceguera total; puede desarrollarse lentamente o de repente; puede mejorar por sí sola en cualquier momento o causar daño permanente, según su causa y el grado de propagación.

 
Algunos tipos de retinopatía no tienen una causa clara. No obstante, casi todas las formas de retinopatía están causadas por una enfermedad desconocida. Los tipos de retinopatía causadas por enfermedades incluyen:

Retinopatía del prematuro: ocurre en algunos niños prematuros o nacidos con bajo peso. Los vasos sanguíneos de la retina se desarrollan en la parte posterior del ojo y cubren el área de la retina. En un niño prematuro, no hay tiempo suficiente para que este proceso termine. Las etapas iniciales de la enfermedad causan daños leves sin la presencia de síntomas claros. En las etapas más avanzadas, la retina puede desprenderse y causar ceguera.

Retinopatía diabética: se desarrolla en personas con diabetes. Existen dos tipos de retinopatía diabética que pueden causar la pérdida de la visión: retinopatía no proliferativa y retinopatía proliferativa.

En la retinopatía no proliferativa los vasos sanguíneos en la retina se deterioran; estos vasos sanguíneos deteriorados pueden obstruirse o desarrollar deformidades parecidas a un globo, llamadas aneurismas. Los líquidos, las grasas y las proteínas se filtran por los vasos sanguíneos normales. Los líquidos pueden almacenarse en el área de la retina responsable de la visión aguda. La inflamación (edema) de la mácula deteriora la visión necesaria para leer y para realizar trabajo minucioso.

En la retinopatía proliferativa, los vasos sanguíneos nuevos y estructuralmente inestables crecen sobre la superficie de la retina. Estos vasos sanguíneos inestables causan hemorragias pequeñas y frecuentes, que ocasionan irritación local con formación de cicatrices. En áreas que tienen cicatrices, la masa clara de gel entre el cristalino y la retina, llamada humor vítreo, puede adherirse a la retina. Esta unión entre la retina y el humor vítreo finalmente deforman el humor vítreo. Esta fuerza puede desgarrar las capas de la retina y hacer que ésta no funcione. Esta separación de las capas se conoce como desprendimiento de retina y es una de las consecuencias más serias de la retinopatía proliferativa. El sangrado repentino dentro del humor vítreo también puede nublar la visión, a menudo muy repentinamente. La retinopatía diabética tarda años en desarrollarse, pero está presente en casi el 80% de las personas con diabetes tipo 1 y 2 que se tratan con insulina y que han tenido diabetes más de 20 años. Las personas que no tratan su diabetes con insulina son menos propensas a desarrollar retinopatía, con el 20% de los casos con anomalías en los ojos 20 años después de haber sido diagnosticados con diabetes. Las personas con retinopatía diabética generalmente también sufren daño renal debido a la diabetes.

Retinopatía hipertensiva: ocurre en personas que tienen presión arterial alta (hipertensión). Está causada por el engrosamiento de las arterias pequeñas. A pesar de las complicaciones potencialmente serias de la presión arterial alta, las personas con esta enfermedad frecuentemente no presentan síntomas. La retinopatía hipertensiva a veces se descubre durante un examen de rutina de la visión. La presión arterial alta causa anomalías en los vasos sanguíneos, incluidos obstrucción de los vasos sanguíneos de la retina y sangrado de estos vasos. Estos cambios podrían afectar la visión en las etapas iniciales. La presión arterial muy alta y repentina podría causar inflamación del nervio óptico (papiledema).

Retinopatía serosa central: comienza por causas que no son bien claras. En esta condición, los líquidos se acumulan en la membrana detrás de la retina, llamadas coroides. Este líquido se filtra entre las capas de tejido en la retina y las separa, lo que causa visión borrosa o una visión nocturna disminuida. Esta condición generalmente afecta a los hombres entre los 20 y 50 años de edad. Los desencadenantes sospechosos incluyen medicamentos esteroides, embarazo, antihistamínicos, antibióticos, abuso de alcohol, alergias nasales o asma, problemas autoinmunes e hipertensión no tratada. No está claro si el estrés emocional podría también desencadenar esta forma de retinopatía.

Síntomas

Retinopatía del prematuro: no existen signos físicos externos. Solo un oftalmólogo experimentado que examine el ojo a través de una pupila dilatada puede detectar signos de esta enfermedad.

Retinopatía diabética: los síntomas podrían no detectarse hasta las etapas finales de la enfermedad y estos pueden incluir:

·        visión borrosa

·        pérdida repentina de la visión en uno o ambos ojos

·        puntos negros

·        luces intermitentes

·        dificultad para leer o ver trabajos minuciosos

Retinopatía hipertensiva: en general no hay síntomas, aunque algunas personas se quejan de visión borrosa.

Retinopatía serosa central: los síntomas incluyen:

·        visión obscurecida o borrosa

·        puntos ciegos

·        formas distorsionadas

·        agudeza visual reducida

·        Diagnóstico

Prevención

Retinopatía del prematuro: el primer tratamiento de defensa es al cuidado prenatal constante para prevenir el nacimiento prematuro y las complicaciones durante el nacimiento. Los bebés prematuros y con bajo peso deberían ser examinados para detectar retinopatía del prematuro si nacieron antes de la semana 36 de gestación o si su peso fue menor 2kg. Dado que la retinopatía puede estar causada o empeorar por no tener suficiente oxígeno luego del nacimiento o por recibir demasiado oxígeno, los niveles de oxígeno se controlan rigurosamente y se regulan adecuadamente.

Retinopatía diabética: los controles de azúcar en sangre y de la presión arterial son esenciales para prevenir la retinopatía diabética. Los médicos realizan los controles de azúcar en sangre al medir un tipo de hemoglobina, llamada hemoglobina A1C. Su usted puede reducir el promedio de azúcar en sangre, reducirá el riesgo de sufrir de retinopatía en un 35% en los próximos 10 años. Los exámenes en la visión anuales son cruciales para las personas con diabetes. Si la retinopatía proliferativa o no proliferativa se descubre durante un examen anual, su médico probablemente le recomendará realizarse exámenes de la visión más a menudo. El tratamiento puede empezar antes de que la visión se vea afectada y puede demorar su deterioro.

Retinopatía hipertensiva: evite la presión arterial alta realizando ejercicios físicos, manteniendo un peso corporal apropiado, siguiendo una dieta alimenticia sana y visitando al médico para realizarse controles regulares.

Retinopatía serosa central: dado que aún no son claras las causas posibles de esa enfermedad es difícil prevenirla. Muchos casos de retinopatía serosa central han estado asociados con un tratamiento a base de corticosteroides, por eso, es importante minimizar el uso de corticosteroides y la duración del tratamiento.

Pronóstico

Retinopatía del prematuro: en la mayoría de los bebés afectados, esta afección mejora por sí sola sin tratamiento y los vasos sanguíneos anormales desaparecen. Sin embargo, los casos más avanzados pueden causar otros problemas en la visión, incluida la ceguera. Los niños con retinopatía del prematuro tienen un alto riesgo de sufrir de desprendimiento de retina, catarata, glaucoma, ojos bizcos (estrabismo), ojo perezoso y problemas para ver de lejos.

Retinopatía diabética: el pronóstico depende de la frecuencia con que se controle la presión arterial y los niveles de azúcar en sangre, del progreso de la enfermedad y de la frecuencia con que se controle la enfermedad. Los tratamientos pueden reparar la lesión y retrasar el progreso de la enfermedad. Las etapas avanzadas de la retinopatía diabética conducen a la ceguera.

Retinopatía hipertensiva: la mayoría de los cambios en la retina causada por retinopatía hipertensiva desaparecen después de haber disminuido la presión arterial.

Retinopatía serosa central: la mayoría de los casos desaparecen por sí solos dentro de los tres a cuatro meses. La agudeza visual usualmente se reestablece dentro de los seis meses. Los síntomas permanentes pueden incluir distorsión, sensibilidad de contraste disminuida y dificultad con la visión nocturna. Es común que esta condición regrese.