viernes, 30 de enero de 2015

Sabemos que el amor es ciego… pero lo que está claro hombre y mujeres vemos las cosas de distinta forma


Sabemos que el amor es ciego… pero lo que está claro es que no todos vemos de la misma manera…



Los ojos son la prolongación externa del cerebro y, por tanto, la información que recibimos por ellos influye en las respuestas de nuestras neuronas, moldeando la forma de pensar y actuar.

El hecho de que las mujeres perciben mejor que los hombres los colores, los matices y los detalles no solo es cultural, sino también biológica y evolutiva. Aunque se esté mirando a un mismo objeto, un hombre nunca lo verá de la misma forma que una mujer.

Las mujeres tienen un mayor número de células cónicas y cilíndricas en la retina, es decir, los fotorreceptores que detectan una amplia gama de colores. El cromosoma X se encarga de suministrar estas células detectoras, por lo que la ventaja de las mujeres se basa en que poseen dos, frente a los hombres que cuentan con uno. Por otra parte, los hombres poseen una visión túnel, que les permite ver de forma más clara y precisa a mayor distancia, mientras que las mujeres se caracterizan por una visión periférica mediante la que perciben mejor los detalles cercanos, pero no los más alejados.

La evolución es el principal factor que ha determinado estas diferencias visuales, por eso siempre se ha dicho que en la prehistoria los hombres eran los cazadores y mujeres recolectoras recolectoras. Estos roles han provocado que cada sexo desarrollase distintas habilidades para adaptarse a sus funciones prehistóricas. Es por ello que en la mayoría de los casos los hombres cuentan con más capacidad para detectar objetos en movimiento a gran distancia porque prehistóricamente necesitaban identificar y clasificar posibles depredadores o presas.

Las mujeres son mejores a la hora de memorizar las caras porque almacenan muchos más detalles.

En el caso de las mujeres, su función de recolectoras les ha permitido una mayor capacidad para identificar y tener controlados todos aquellos objetos estáticos de su entorno.

 
Los resultados del estudio “Sex matters: men recognize cars and women recognize living things best” publicado en 2012 revista “Vision Research” reforzaban estas hipótesis al concluir que las mujeres son mejores que los hombres a la hora de diferenciar plantas, mientras que ellos tienen más capacidad para reconocer los diferentes modelos de vehículos en movimientos.

Respecto a la percepción de las tonalidades de los colores, que para las “mujeres recolectoras” era fundamental para no confundir ciertas especies herbáceas comestibles muy similares a las tóxicas, las diferencias de género son más que patentes. Los hombres no perciben con la misma intensidad los colores cálidos (en cuya percepción influyen las longitudes de onda) y no son capaces de diferenciar ciertas tonalidades. Así, un tono naranja, por ejemplo, puede parecerle más rojo a un hombre que a una mujer.

El mismo estudio citado anteriormente indica que “La mayoría de la gente adquiere a lo largo de su vida otras capacidades para reconocer objetos debido a sus experiencias personales, puestos de trabajo, aficiones o entorno familiar y educativo. Unas diferencias culturales basadas en los intereses de unos y otros”.

Las conclusiones de estos estudios demuestran que las mujeres son mejores que los hombres a la hora de memorizar las caras, puesto que son capaces de almacenar muchos más detalles de los rostros que luego le darán pistas para identificarlos. “Es fundamental tener en cuenta en este tipo de estudios las habilidades de reconocimiento facial porque tienen una base genética clara”