lunes, 21 de julio de 2014

Dispositivos electrónicos de lectura y la salud visual


Durante la época de las vacaciones estivales solemos tener más tiempo para leer, y cada vez utilizamos más los distintos dispositivos electrónicos que nos da la tecnología para hacerlo, en lugar del tradicional libro de papel. Pero ¿en qué medida afectan a nuestra salud visual?
En primer lugar hemos de distinguir los dispositivos que utilizan tinta electrónica, como son los eBook, de los que no, como son los tabletas o los portátiles.




La tinta electrónica que se emplea en los eBooks tiene una ventaja significativa si la comparamos con las pantallas LCD para para leer. Al contrario que los anteriores, que necesitan un refresco de pantalla continúo de al menos 25 imágenes por segundo, la tinta electrónica produce una imagen estable que no cansan los ojos y con una sensación cercana al papel con una imagen de alto contraste y alta resolución. Por lo tanto, la imagen es fija, sin parpadeo.

Además, la pantalla de los eBooks no está propiamente iluminada, sino que ofrece una imagen “pasiva” que debe ser iluminada desde fuera (iluminación indirecta). Leer en un eBook es como leer un libro de papel, por lo tanto debemos leer con una luz adecuada para evitar la fatiga visual. Además al no utilizar luz trasera de alto brillo, que es la utilizada en las tabletas, la componente de “luz azul”, de la que tanto se habla últimamente, desaparece.

 
Independientemente del dispositivo que se elija para leer, en líneas generales podemos enumerar los siguientes consejos visuales para los lectores asiduos:

1. Cada media hora descansa la vista mirando a lo lejos durante un par de minutos. Es muy aconsejable asomarse por una ventana y variar el enfoque.

2. Mantén siempre una distancia mínima de 30 a 40 centímetros entre la lectura y los ojos. Un atril te puede ayudar

3. Preferiblemente ubica la zona de lectura frente a una ventana para aprovechar la luz natural, y si leemos de noche, aunque el dispositivo tenga retroiluminación, utiliza una iluminación general de la estancia, para evitar los contrastes al levantar los ojos de la lectura.

No obstante, a priori, ningún sistema es dañino si tenemos bien equilibrada nuestra visión y respetamos las indicaciones anteriores, las cuales valdrían también para el libro de papel tradicional.

Los problemas vendrían dados por la incomodidad de los contrastes y reflejos de las pantallas por lo que utilizando lentes antirreflejantes, colocándolo a la distancia adecuada de lectura y con la inclinación correspondiente no tendría que producirse ningún problema.

Así, para disfrutar de un buen momento leyendo, tan importante como una buena historia, independientemente del soporte en el que esté, es que lo hagamos con una buena salud visual.