jueves, 17 de julio de 2014

10 cosas que debes conocer sobre el glaucoma


El glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo y la mayoría de las personas que lo padecen lo desconocen debido a su falta de síntomas.  La Organización Mundial de la Salud estima que 4,5 millones de personas están ciegas a causa del glaucoma y para el año 2020 habrá 80 millones de personas con esta condición en la vista. Para que no te tome desprevenido(a), he aquí 10 datos que no debes ignorar sobre el glaucoma.

Al glaucoma se le conoce como el enemigo silencioso de la visión, ya que inicialmente no da síntomas. Estos sólo aparecen cuando ya existen daños que, lamentablemente, suelen ser irreparables.

En realidad, se denomina glaucoma a un grupo de enfermedades que afectan al nervio óptico, que es la vía de información que va desde el ojo hacia el cerebro. Por eso, cuando ese canal se daña, en general no es posible repararlo, aunque sí se puede tratar para frenar la degeneración

Al principio, el glaucoma suele afectar la visión lateral y puede avanzar hasta afectar la visión central. Lo bueno es que si el glaucoma se detecta en una etapa temprana y se trata con rapidez, por lo general puede controlarse sin perder o perdiendo sólo un poco de visión.

Por eso es importantísimo hacerse un examen visual por lo menos una vez al año, para detectar la enfermedad lo antes posible y, si es así, seguir el tratamiento adecuado.

Para que no te encuentre desprevenido(a), he aquí algunos datos que debes conocer sobre el glaucoma:

Si bien esta condición suele desarrollarse después de los 40 años y el riesgo de padecerla aumenta con la edad, en algunas ocasiones se desarrolla en los jóvenes y en los adolescentes, quienes deberán tener cuidados de por vida para evitar que la enfermedad avance.

Uno de los factores de riesgo es tener presión elevada dentro del globo ocular (PIO),  así como tener otras condiciones en los ojos, como trauma ocular, córneas delgadas, desprendimiento de la retina e inflamación de los ojos.

La presión elevada dentro del ojo significa que hay riesgo de desarrollar glaucoma, pero no necesariamente que se tenga la enfermedad. Una persona solamente tiene glaucoma si tiene daño en el nervio óptico.

También están en riesgo quienes tienen diabetes, enfermedades cardíacas u otras condiciones crónicas, así como los que tienen o han tenido familiares que sufrieron de glaucoma.

El glaucoma se puede desarrollar en un ojo o en ambos.

El reducir la presión del ojo en las primeras etapas del glaucoma, detiene el progreso de la enfermedad y ayuda a proteger la vista.

Existen distintos tipos de glaucoma, el más común es el denominado “de ángulo abierto”. Otros tipos son: glaucoma congénito o de nacimiento; glaucoma de baja tensión o de tensión normal; y glaucoma de ángulo cerrado.

El glaucoma de ángulo abierto no da síntomas en sus comienzos, no causa dolor y la visión se mantiene normal. Pero si no se atiende, las personas empiezan a notar que ya no ven como antes, y sin tratamiento, pierden lentamente su visión lateral (que con el tiempo se puede expandir a la visión central, provocando ceguera).
 

El glaucoma de ángulo cerrado, en cambio, causa un aumento repentino en la presión del ojo. Sus síntomas incluyen dolor severo, náusea, enrojecimiento del ojo y visión borrosa (en estos casos se debe buscar tratamiento de inmediato).

El glaucoma se detecta a través de un examen completo de los ojos que incluye: prueba de agudeza visual, prueba del campo visual para medir visión lateral (periférica), examen con dilatación de las pupilas.

Recuerda que la mejor manera de controlar el avance del glaucoma es detectarlo cuando todavía está en su etapa inicial y recibir un tratamiento antes de que cause pérdida de la visión.

Por eso, si estás dentro del grupo de riesgo, no dejes de consultar al especialista. Y si te diagnostican el glaucoma, es muy importante que continúes con el tratamiento tal como te lo ha indicado el médico, aun cuando te sientas mejor o no tengas síntomas. De ese modo estarás cuidando la salud de tus ojos y podrás seguir disfrutando cada momento de la vida, a todo color.